02-04-2010 | Fabián Casas - Los lemmings y otros

“Un rebaño de Puercoespines se apretujaba estrechamente en un frío día de invierno, para protegerse de la congelación con el calor mutuo. Pronto empezaron, sin embargo, a sentir las púas de los demás; lo cual hizo que se alejasen de nuevo. Cuando la necesidad de calor los aproximaba otra vez, se repetía este segundo mal; de modo que se movían entre ambos sufrimientos, hasta que encontraron una distancia conveniente dentro de la cual podían soportarse de la mejor manera”. Arthur Schopenhauer.
Ya salen dos relatos del escritor argentino Fabián Casas, cuentos pertenecientes a Los Lemmings (Los lemmings y Asterix el encargado). Mientras te dejamos uno para que engordes la vista...
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Fabián Casas
Fabián Casas (1965), escritor argentino. Poeta, narrador, ensayista. Periodista. Entre sus libros: El Salmón (poemas, 1996), Ocio (novela, 2000), Los Lemmings (relatos, 2005), Ensayos Bonsái (ensayos, 2007). Participó en la Feria Internacional de Libro de Santiago 2009. En su paso por Chile, me contó su historia con Martínez)
El Bosque Pulenta
Se trata de dos chicos que salen a la vez por las puertas traseras del mismo taxi y, por miles de motivos, no se vuelven a ver más. Uno de ellos soy yo, el que cuenta la historia. El Otro es Máximo Disfrute, mi primer amigo, maestro, instructor, como se le quiera llamar.
Mi mamá y su mamá trabajaban en la misma fábrica de ropa interior femenina. Lo primero que recuerdo es que estamos debajo de algo. Puede ser la mesa inmensa del dormitorio de mis viejos. Ahí jugábamos. Durante toda mi infancia Máximo venía a mi casa para que jugáramos. Como su mamá era muy pobre y vivía saltando, como una abeja, de hotel en hotel, yo nunca iba a su casa a jugar. Una vez, cuando Máximo era bebé, y su mamá alquilaba una pieza donde no querían madres solteras, se tuvo que acostumbrar a dormir en un cajón, escondido debajo de la cama, por si la dueña del lugar irrumpía de golpe en el cuarto y los echaba a patadas. Esa incertidumbre constante, ese peregrinar de pieza en pieza, aceleró la imaginación de Máximo y lo convirtió a temprana edad en un adulto. ¿Qué es un adulto? Alguien que comprende que la vida es un infierno y que no hay ninguna posibilidad de buen final. Máximo, según mi parecer, venía rumiando este conocimiento desde que estaba debajo de la cama, en la oscuridad. (Seguir Leyendo...)

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